Pepe Xagarós
En una franja que se extiende de norte a sur entre los municipios de Soutomaior y Ponteareas se abre un pequeño paraíso natural para los amantes de la bicicleta de montaña y del senderismo, que toca también los municipios de Pazos de Borbén, Mos e incluso Redondela y Porriño, prolongándola un poco más por cada extremo.

Me era bien conocida mitad norte de este itinerario y recientemente había recorrido la parte central. Por eso, este este pasado domingo visité el extremo sur y pisé por vez primera el alto de O Galleiro, llegando, como es preceptivo, al mirador del mismo nombre (Miradoiro do Galleiro: 42.23947396291781, -8.560928356618078 y 717 metros de altitud), situado en el municipio de Ponteareas, pero formando frontera también con los de Mos y Pazos de Borbén.
Ruta entre Monte Espiño y Mirador do Galleiro
Fui sin pretensión de llegar a ningún sitio en concreto, sólo con la intención de recorrer el extremo sur de la franja, para mí desconocida, pero con la idea de que podría trazarse una excelente ruta que recorriese la Serra de O Galleiro y enlazase con Monte Espiño (Moreira: 42.31301996811753, -8.559683784187198, altitud 473 m), techo de la última edición de A Gran Bikedada.
Accedí desde el alto de Os Valos, por San Martiño de Nespereira (42.24836265676946, -8.58732872390101) hasta llegar al lugar do O Galleiro (42.25234195488194, -8.556419223014005). Este punto se puede alcanzar por asfalto, por lo que es un buen lugar de partida para los senderistas que accedan en coche, entre otros posibles.
Pistas amplias y en buen estado
A partir de O Galleiro se abre una red de pistas, en general, amplias y en buen estado, que en cuatro kilómetros y medio o cinco y medio, en función del rodeo nos conducirán a la cima. A veces es preferible andar un poco más para suavizar la pendiente, que sólo se acentúa significativamente en el kilómetro final de aproximación a la cima.

Desde Ponteareas una opción es subir por Ribadetea y Padróns y desde Porriño por A Risca (14 kilómetros prácticamente todo por monte a una pendiente media de algo menos del 6%) o avanzar más por la N-550 en dirección a Redondela hasta el lugar de A Gándara (7,6 km a la cima y unos seiscientos metros de desnivel) o hasta Louredo (unos cinco kilómetros al 10%, aproximadamente).

Como iba andando, inicie la subida en O Galleiro. La mañana amaneció nublada. En el horizonte las nubes se pegaban a la tierra creando una niebla que no permitía explayar la vista demasiado lejos, por lo que no se podía disfrutar de las espectaculares vistas de los días claros. Me habría gustado contemplar las panorámicas desde el alto, pero en todo caso era secundario para mí, entretenido en explorar aquel magnífico lugar, nublado o con sol.
O Galleiro, subida habitual para Alfonso
Camino de la cima, me adelantó un ciclista, que me encontré después, reponiendo fuerzas en el alto. Era Alfonso, un “ciclomontañeiro” de Ponteareas. La suya, como la de otros muchos, es una vocación tardía a la bicicleta, pero tanto o más intensa que aquellas que se despiertan a tempranas edades.

Alfonso forma parte de una peña de amigos, pero cuando, como este domingo, ningún compañero se apunta a salir, no duda en subirse a la bicicleta y rodar en solitario. La cima de O Galleiro es un destino recurrente para él, a pesar de que el tramo final “tira bastante”, porque las “vistas desde aquí recompensan todo el esfuerzo”, comenta.

Tras una pequeña charla y una foto que incluimos en este reportaje, él se fue hacia el sur, de regreso a Ponteareas, y yo al norte de vuelta a O Galleiro.
Alto da Serra
En el descenso volví a ver, ahora de frente, un alto que ya había contemplado a la ida en una de las paradas a divisar el paisaje. Me quedaba la pena alejarme de esa cima en lugar de ir a subirla, pero no se pueden ascender dos altos al mismo tiempo y el objetivo era el Mirador do Galleiro.

De regreso, volví a ver este alto desafiante y de frente, por lo que, después de comprobar la hora, pensé que tenía tiempo (caminar solo permite el cambio de planes sobre la marca). Así que me dirigí a su cima. Cuando creí estar en el alto, comprobé que la pista aún seguía para arriba.
Me entró la duda, pero pensé que si apuraba el paso podría llegar al alto sin desajustar mucho el horario y fue así como llegué al Alto da Serra (único nombre que encontré en los mapas para este lugar), culminado con una colosal torre de antenas de telecomunicaciones. La cima está a una altitud de 617 m y su ubicación es: 42.26118354469049, -8.55112076915833.
Varias opciones para subir
La pendiente más fuerte desde el sur está en la primera parte de la subida. Luego suaviza. Desde el alto se abren una esplendidas vistas hacia la isla de San Simón, que empezaban a mostrarse, porque estaba saliendo tímidamente el sol.

De lejos, la mejor opción para subir parece una que se abre recta y ancha en el terreno, pero además de tener mucha pendiente, es una barranquera con grandes surcos en el terreno y muchas piedras sueltas. Es mejor buscar una opción que aparece más a la izquierda (en sentido de la marcha).
El descenso en dirección norte, hacia Amoedo, arranca con una fuerte pendiente, que pronto suaviza, siguiendo amplias pistas de moderado desnivel hasta empezar a bajar de nuevo hacia Amoedo, que incrementan más la pendiente, aunque llevadera.

Coordenadas de destino y origen en el móvil
La red de pistas es amplia en torno a estos altos, por los que se puede subir por una cara y bajar por la otra, cosa que a veces no hacemos por temor a perdernos. Por eso, es conveniente siempre guardar en el móvil las coordenadas del punto de destino y también las del de origen, porque con frecuencia se aparca en coche en lugares con pocas referencias que tras unas horas por el monte puede resultar un poco complicado encontrar. Conociendo las coordenadas de ese lugar, siempre podremos regresar sin dificultad analizando las distintas opciones que ofrecen los caminos.

Ruta por las alturas
Inspeccionado el extremo sur de la Serra do Galleiro, la ruta de las tres cimas no sólo se presenta viable, sino que, además, lo hace de un modo extraordinariamente atractivo y desafiante para una mañana de ciclismo, con la particularidad de que durante mucho tiempo discurre por zonas altas del terreno, diríase que por el lomo de la montaña, de monte bajo y abierta a grandes panorámicas.

Amoedo, un buen punto de arranque
En caso de animarnos, una opción es comenzarla en Amoedo, ascender a Monte Espiño, bajar de nuevo a Amoedo y seguir hacia el sur para abordar el alto da Serra y continuar hasta el Mirador do Galleiro.

Salvo en el kilómetro final de aproximación a los altos, la dificultad es media y el itinerario discurre a través de pistas muy transitables. Sólo el acceso y descenso del Alto da Serra requieren más pericia, pero durante un tramo no demasiado largo, que incluso podría hacerse con la bicicleta de la mano.
El itinerario completo, ida y vuelta, es de unos 35 kilómetros (incluido el ascenso inicial a Monte Espiño desde Amoedo, que no se refleja en el gráfico de altimetrímas), por lo que incluso dará tiempo en una mañana a detenerse en los altos a contemplar el paisaje.
Al regreso, se puede subir de nuevo el alto da Serra por la vertiente por la que a la ida se bajó, pero también se presenta la opción de no tener que llegar a la cima.

Ampliable en distancia y dificultad
Puestos a añadir dificultad, se puede prolongar unos quilómetros la ruta por los extremos, por el lado de Monte Espiño, incluso hasta el Castelo de Soutomaior. De ese modo, cada alto podrá subirse en dos ocasiones (ida y regreso) y por dos vertientes distintas. La distancia se incrementaría unos veinte kilómetros más, llegando a los cincuenta cinco. Pero sería ya para buenos especialistas.
Un amable residente
El lugar es también un paraíso para distintas especies animales. Por las laderas de la sierra podemos encontrar ejemplares vacunos pastando tranquilamente.
Uno de ellos tuvo la amabilidad de posar con paciencia, naturalidad y hasta coquetería cuando decidí tomarle una foto. Con los ojos perfilados, diríase que con rimel, a juego con su hocico, las puntas de las astas y la cola y sus «zapatitos» negros, parecía que hubiese estado esperando especialmente este momento,






