Recorriendo nuevos tramos de la ruta de A Gran Bikedada, encontramos un denominador común: la pista se encuentra en un estado de conservación excelente, muy rápida y rodadora. Ya se vio el año pasado, que fue cuando menos tiempo se empleó en hacer el recorrido.

Senda da Auga

Nada tiene que ver el estado actual de la pista con el de aquella primera edición de 2014 que, en algunos tramos, presentaba zonas en las que era imposible evitar hundir media rueda de la bicicleta en el barro o surcos de todos los tamaños.

Caminos ideales para ir «máis lonxe»

Por eso, sin pretenderlo, A Gran Bikedada ha ido derivando hacia una prueba más rodadora de lo que ya era. Y aunque eso se ha compensado con la inclusión de nuevos escenarios de montaña, como será el caso de la subida a Monte Espiño en 2025, lo cierto es que la bicicleta de gravel (o para grava) está encontrando también su hueco.

Largos tramos rectos y vistas fantásticas

Más seguridad ofrece la bicicleta de montaña, especialmente en bajadas y en algunos tramos de firme más “saltarín”; pero a día de hoy el recorrido está en magníficas condiciones.

Itinerario de la tercera crono

Esta mañana ha tocado inspeccionar de nuevo el itinerario del tercer y último tramo cronometrado parcial, común para las tres distancias y que los participantes se encontrarán al regreso, a unos quince kilómetros para la meta.

La ruta empapada en otoño

La subida empieza de esta tercera cronometrada de 2,3 kilómetros con un tramo de asfalto de unos doscientos cincuenta metros. Los primeros cien tienen una considerable pendiente, que podrían crear un efecto disuasorio en aquellos participantes que acumulen más fatiga a esas alturas del recorrido; pero luego suaviza y al entrar en la pista de tierra llega un descenso.

Sigue un falso llano desde el que se aprecian unas espectaculares vistas de la ensenada de San Simón y, a continuación, una subida constante sin grandes pendientes hasta el final del tramo, que acaba en cien metros de bajada suave.

Mañana ideal para una salida en bicicleta

La temperatura esta mañana era ideal para andar en bicicleta y muchos ciclistas se animaron a adentrarse en ese itinerario, en solitario o incluso en grupos bastante numerosos.

Obviamente, la bicicleta de montaña dominaba, pero también se podía apreciar la presencia de algunas de gravel (o para grava), que nos reafirman en lo dicho más arriba.

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