Nuestro agradecimiento a todas las entidades que nos ayudan a crear este escenario que permite a los participantes en la prueba afrontar el reto de vivir una experiencia deportiva y social extraordinaria.

“Máis lonxe”
En 2014 SOCIAL CICLISMO FAN MANAGER asumió el compromiso de organizar una prueba que pretendía, principalmente, plantear el reto de ir “máis lonxe” de lo que habitualmente solían hacerlo los habituales usuarios de la bicicleta, una especie de aventura, con el reto sugerente de llegar hasta el Encoro das Eiras, embalse que abastece de agua a Vigo y a varios pueblos de la comarca, y regresar a la ciudad olívica.
A esa iniciativa se han venido sumando a lo largo de los años distintas entidades de carácter institucional, empresarial y deportivo, que, de un modo u otro, han asumido su cuota de esfuerzo para repartir una carga, demasiado pesada para afrontar nosotros en solitario.
Esfuerzo grande, pero compartido
A GRAN BIKDEDADA es un esfuerzo de muchos, que cada año levantan un escenario con los atractivos convenientes para poder, por un día, salir de la rutina e ir “máis lonxe”.
La ruta era en aquella primera edición emanaba un cierto halo de misterio, porque se hablaba mucho de la Senda da Auga, pero muy pocos –nadie entre la gente del ciclismo de nuestro entorno- se habían aventurado a seguirla en todo su recorrido, en parte, porque en aquellos tiempos, como pudimos comprobar en la primera edición, presentaba tramos prácticamente intransitables.
El medio a utilizar era la bicicleta, que, dadas las condiciones de la vía, tenía que ser de montaña. Hoy el estado de conservación de la ruta ha mejorado tanto que se podría hacer bien con una de “gravel” o grava; es decir, para terrenos menos accidentados que los caminos de monte.
Cambio de fisonomía con los años
Hablamos de A GRAN BIKEDADA, que a lo largo de los años ha ido cambiando poco a poco su fisonomía. Nunca fue una prueba fácil, a pesar de que en un principio se podía pensar que la Senda da Auga no ofrecía, en cuanto a desnivel, grandes dificultades.
Cierto que los desniveles, especialmente en las primeras ediciones, no era muy acusados; pero había que contar con otros obstáculos como el frío del invierno, el agua, la distancia y, principalmente, el barro, que, cuando no entierra la rueda por completo, va aplicando una especia de freno a la rueda, en un efecto similar al de la zapata que va rozando la llanta y va minando las fuerzas del ciclista kilómetro a kilómetro.
En las últimas ediciones, a medida que el piso ha ido mejorando, se han añadido distintas variantes al recorrido, con unos niveles de exigencia mayor, pero con la particularidad de que, por lo general, son opcionales, y se pueden abordar o elegir la antigua ruta. Del mismo modo, hay tres distancias posibles.





